jueves, 26 de enero de 2017

¿Quien es un mitómano?

Mitómano es un adjetivo que refiere a lo perteneciente o bien relativo a la mitomanía. El término procede del francés mythomane.

La mitomanía, por su lado, es un trastorno sicológico consistente en engañar de forma apremiante y patológica. El mitómano falsea la realidad para hacerla más soportable e inclusive puede tener una imagen distorsionada de sí, normalmente con desvarío de grandiosidad (lo que genera una larga distancia con la imagen auténtica).

Mitómano
Lo frecuente es que el mitómano engañe sin valorar las consecuencias de sus patrañas. De ahí que adopta ese comportamiento como base de su rol en la sociedad y crea sistemas falsos para mantener sus engaños.

Por ejemplo: “Juan es mitómano: siempre y en toda circunstancia habla de sus viajes por el planeta mas ni tan siquiera tiene pasaporte”, “Una cosa esto es una patraña piadosa, otra es transformarse en mitómano”, “La verdad es que no sabría de qué forma actuar si tuviese un familiar mitómano”.

Los pequeños y los adolescentes pueden transformarse en mitómanos cuando tienen una personalidad inestable y sus progenitores son exageradamente exigentes. Al procurar satisfacer los deseos de sus progenitores y del ambiente social, acaban incurriendo en patrañas usuales.

El mitómano engaña para ganar prestigio, manipular a el resto o bien hacer daño. Es esencial tener en consideración que no se trata de un trastorno inofensivo, sino la mitomanía tiene efectos negativos tanto sobre quien la sufre como en su ambiente.

Quien engaña de manera compulsiva se encara a grandes situaciones de agobio puesto que debe mantener una urdimbre de irrealidades que acaban condicionando su vida y las relaciones sociales.

mitómanoLa mitomanía asimismo recibe el nombre de pseudología fabulosa y, pese a que no exista mucha documentación sobre este trastorno como de otros tantos, se piensa que una de cada mil personas menores la sufren o bien tienden a sufrirla. Además de esto, acostumbra a aparecer a lo largo de la niñez y afecta a individuos de los dos sexos en igual proporción.

Ciertos rasgos propios de la mitomanía son los siguientes:


  • * altera de forma directa el sistema inquieto central;

  • * las patrañas no siempre y en todo momento están totalmente desprendidas de la realidad, y muy de manera frecuente se fundamentan en hechos probables para quien las inventa. Por otra parte, existe la posibilidad de lograr que un mitómano confiese sus engaños, si bien eso va a hacer que se sienta a disgusto;

  • * el comportamiento de fundamentarse en patrañas se extiende en el tiempo y no consiste en una reacción a un hecho definido sino se transforma en un rasgo de la personalidad que no siempre y en todo momento semeja poder justificarse (un mitómano no solo engaña cuando se siente acorralado, sino llega un punto en el que las patrañas cobran más fuerza que la verdad);

  • * las historias inventadas acostumbran a situar al mitómano en una situación de éxito, sobre su realidad, tal y como si por medio de la fantasía llevase la vida que desearía tener.


Por otra parte, resulta interesante indicar que muy frecuentemente el mitómano llega a creerse sus historias, y a confundirlas con su vida real. Se trata de falsos recuerdos que, en general, consisten en relatos de grandes proezas o bien de horribles actos, conforme las necesidades de su autor; en muchas ocasiones, la mitomanía brota para dar a una persona la posibilidad de encauzar la ira contenida contra uno o bien más individuos que lo hayan dañado, y en esos casos las patrañas son la venganza que no ha llevado a cabo en la realidad.

No se deben despreciar las potenciales consecuencias de la mitomanía, puesto que lejos está de ser una simple tendencia a retocar la realidad con historias ficticias; en el momento en que un mitómano pierde el control, no solo sus relaciones fracasan tajantemente, sino puede incurrir en actos delictivos sin siquiera ser siendo consciente de ello.